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LA MALA EDUCACIÓN PDF Imprimir
Escrito por Miguel Rodríguez Tovar   

 

Aprovechando el titulo de la  película de Almodóvar, os quiero contar mi punto de vista de la educación o en este caso de la mala educación de hoy en día.

 

Os quiero hablar desde un punto de vista general, porque se que hay muchísimos padres que intentan a diario educar de la mejor manera  posible a sus hijos.

 

Yo tengo 35 años, por lo que soy de esas personas que fueron educados no solo en conocimientos, sino también en valores. Desde aquí aprovecho la oportunidad para agradecer a mis padres la infinita paciencia que tuvieron conmigo y la dedicación y el cariño pleno que me dieron. Mi madre estando en casa y siempre pendiente de mi educación y mi padre aun trabajando largas horas en un taller y viniendo a casa cansado, siempre tenía buena cara y se mostraba dispuesto a jugar conmigo o a ayudarme en los deberes del colegio.

 

Ellos me enseñaron a que si quiero algo, me tengo que esforzar en lograrlo, que las cosas difícilmente se obtienen solas y sin esfuerzo. Me enseñaron que hay que ser siempre educado, que hay que tratar a todo el mundo por igual, que da igual que una persona tenga una discapacidad, que sea de otra raza, en fin, que sea supuestamente diferente. Todos merecemos el mismo trato y respeto. En definitiva, mis mas sinceros agradecimientos; como dice Javier Imbroda, el que siente agradecimiento hacia alguien y no lo demuestra, es como comprar un regalo para alguien  y no darlo. Y no se si alguna vez yo les he agradecido esto a mis padres.

 

Hoy en día, todo esto es mas difícil, por la sociedad en la que vivimos, los dos padres suelen trabajar y son los abuelos u otras personas los que se tienen que hacer cargo de los niños. No digo que no me parezca bien la incorporación de la mujer al trabajo, al contrario soy totalmente partidario, de hecho mi mujer trabaja, y sin su valiosa aportación no podríamos ni por mucho hacer frente a los gastos sobre todo de la vivienda que tenemos.

Lo que hay que hacer es buscar otras formas, por ejemplo, mis suegros siempre han trabajado los dos, pero uno lo hacía por la mañana y otro por la tarde, así siempre había uno de los dos con los hijos.

 

Actualmente los niños disponen de una capacidad económica que antes no teníamos, tienen teléfonos móviles de última generación, varias consolas en casa, ordenador, ropa de marca y todo tipo de caprichos. Todo ello generalmente sin tener que haber hecho nada de esfuerzo para lograrlo.

Mala fórmula, tengo lo que quiero sin coste alguno por mi parte, simplemente por que mis padres suplen el cariño y la falta de atención con regalos.

 

Tristemente esto es así hoy en día, los padres no saben que hacen sus hijos, los abuelos generalmente no tienen fuerzas para poder controlar a los nietos.

Los hijos suelen disponer de dinero en efectivo, con lo que les es fácil conseguir tabaco, alcohol e incluso drogas.

Anteriormente donde entrenaba escuchaba a algunos de mis jugadores con 14 y 15 años como me comentaban  con toda la naturalidad del mundo que en sus institutos es más fácil conseguir droga que encontrar a alguien que quiera estudiar y formarse. Me contaban  como utilizan los alumnos los servicios para fumar drogas. Me hablan de la violencia sin sentido que hay, de cómo tratan a los profesores, etc. Cosas que hace 10 años eran impensables que pasasen en un instituto. No estoy hablando de barrios marginales en los que pueda parecer mas normal estas situaciones, estoy hablando de institutos normales y corrientes.

 

Trasladando todo esto al baloncesto y me imagino que a todos los deportes en general, nos encontramos con grandes dificultades a la hora de entrenar, sobre todo cuando tienes que hacerlo con un grupo nuevo de chicos/as que no han participado nunca en un equipo.

Cuando les pides esfuerzo, sacrificio, seriedad, puntualidad, trabajo en equipo, directamente no te comprenden y piensan que en que rollazo se han metido. Como les vas a pedir algo de lo que en su vida diaria no hacen, cosas que sus padres no les han enseñado.

Poco a poco a través de mucho esfuerzo y de dar una de cal y una de arena se van acostumbrando a trabajar y a ver que sin esfuerzo es difícil conseguir lo que queremos. Pero siempre suele haber alguna baja por el camino, chicos que eligen el camino más fácil, el único camino que conocen.

 

            Sinceramente siempre me ha preocupado mucho el tema, y ahora que ya soy padre, aún más.

 

Espero que en un futuro, no tenga que recordarme nadie que lea de nuevo este artículo, si esto sucede, es que estoy haciendo algo mal.

 

 

Miguel Rodríguez Tovar. Entrenador Superior de Baloncesto. 19 de febrero de 2010.

 

 
EL LENGUAJE EN EL FUTBOL BASE PDF Imprimir
Escrito por Víctor Cabezón Jurado   

 

 

La mayoría de las veces descuidamos  la manera como hablamos a un niño, no le damos la importancia necesaria. Desconocemos el efecto que verdaderamente causamos  en los niños, pues para ellos somos modelos a seguir. Se fijan en nuestros actos, comentarios y en general en el lenguaje utilizado.

Si un jugador observa que su entrenador tiene como costumbre insultar a los árbitros o faltar el respeto a los adversarios, es muy probable que ese niño vea el hecho como normal y al final lo lleve a la práctica. 

Los monitores, entrenadores y todas aquellas personas que de alguna manera están ligadas al fútbol (por supuesto todos los padres), tenemos que dar ejemplo en todo momento, utilizando un lenguaje que sea lo más respetuoso posible, sin llegar nunca al insulto y malos modos hacia los árbitros y adversarios. 

Intentemos entre todos dejar de meter presión a los niños, que jueguen y disfruten de este deporte, que se diviertan. 

Por desgracia, vemos en nuestros campos de fútbol entrenadores, que exaltados, se dirigen a sus jugadores sin cuidar el lenguaje y las formas, en pos de conseguir la victoria de su equipo. 

No obstante, hay que tener en cuenta que sea cual sea la categoría, el niño está  compitiendo y tiene que aprender a competir, tiene que aprender a ganar y a perder, pero no a cualquier precio, sin llegar a dramatizar en ningún momento. 

Pero es de resaltar que la labor educativa no solo recae en entrenadores y monitores, los jugadores que ve

mos en la televisión y los padres son también parte fundamental y que influyen notablemente en nuestros jugadores.  

 

 

Víctor Cabezón Jurado, entrenador de fútbol en el club malagueño U.D. Los Prados. 19 de febrero de 2010.

 

 
CONDUCTA DEPORTIVA PDF Imprimir
Escrito por Víctor Cabezón Jurado   

 

La importancia de la deportividad en el desarrollo de las competiciones deportivas es un factor importantísimo. Pero desgraciadamente, solo se le da importancia al tema deportivo, descuidando otros aspectos.  

Aquí  la labor del monitor-entrenador es fundamental y debe colaborar para que en los partidos prevalezca la deportividad. Su labor adquiere una gran relevancia cuando entrena a jóvenes jugadores. 

Por eso debemos pensar, que antes que nada, debemos ser educadores y después entrenadores. Pero sin ignorar que la educación tiene que partir de la familia de cada uno de nuestros jugadores, y que en nuestro caso aportaremos nuestro granito de arena.

En la actualidad, está claro, que hay que nadar contra corriente, pero entre todas las partes implicadas tenemos que crear una nueva generación, basada en el espíritu deportivo. Es posible, que dentro de unos años, dejemos de escuchar los lamentables episodios que nos encontramos en el fútbol base. 

Llevar a la práctica el espíritu deportivo supone inculcar a nuestros jugadores, principios como los de la superación constante, el autocontrol, el respeto al contrario, al reglamento y a las decisiones arbítrales.  

El jugador debe comprender que su rendimiento lo va a ir adquiriendo como consecuencia de un trabajo continuado. Evidentemente el nivel y el grado de asimilación va a variar de un jugador a otro.  

El entrenador debe fomentar en su equipo un ambiente sereno y alegre, donde el jugador se encuentre atendido y comprendido. Tenemos que crear un clima de confianza, en el que logremos encaminar tanto el desánimo como el entusiasmo de nuestros jugadores. 

Otro aspecto a tener en cuenta será el de potenciar el espíritu de colaboración entre los jugadores, han de ser solidarios unos con otros. Animarles a que comprendan los errores del compañero y que lo animen, en vez de que lo critiquen. Cada jugador debe asimilar sus propios errores y limitaciones, sirviéndoles de experiencia. Este comportamiento quedaría fuera de lugar, si el entrenador no ejerciera en su persona el autocontrol, estar siempre disponible para sus jugadores y estar dispuestos a aplicar aquella medidas disciplinarias a todos aquellos jugadores que no quieran corregir sus conductas negativas. 

No ha de sorprendernos que el que queramos fomentar el espíritu deportivo, sea muchas veces cuestionado, a favor de los resultados inmediatos. 

Los beneficios que nos puede reportar la conducta deportiva en nuestros jugadores son muchos. Destacaría entre otros, la potenciación de la labor de conjunto, concentración en el juego, espíritu de lucha y superación, fortaleza anímica y evitar complicaciones con árbitros, adversarios y público.

 

Víctor Cabezón Jurado, entrenador de fútbol en el club malagueño U.D. Los Prados. 19 de febrero de 2010.

 

 
Poder e Intolerancia PDF Imprimir

Muchas veces al ponerme el traje, siento los poderes que él me otorga, los vibro, me transformo y llego un poco más allá que la mayoría.

Claro que todo tiene su límite y aunque parezca raro, se diferenciar hasta dónde puedo llegar, a pesar de mis mil y una metidas de pata. Pero confieso que esos errores no fueron por abuso de poder, no, más bien tienen que ver con la intolerancia que reina en nuestras sociedades, con los insultos a los que uno es sometido, con las barbaries que uno presencia, con la impotencia producida por los energúmenos de siempre.

Mi tarea, catalogada por muchos como “un mal necesario”, es sin dudarlo una de las más sacrificadas dentro del deporte. Porque si alguno no lo sabía, si, somos deportistas, de esos que practican toda una vida y que salvo raras ocasiones, reciben un aplauso.

Aunque eso de los aplausos no entra en nuestras recompensas, es cierto que muchas veces nos sentimos orgullosos cuando nuestros propios fans nos aplauden (nuestra familia). Ellos tienen y juegan un papel muy importante dentro de nuestra profesión, sin ellos todos nuestros fracasos o triunfos caerían como un yunque sobre nuestras espaldas.

Cuando cansados, agobiados, con dolores de cabeza, tristes por una mala tarde, llegamos a nuestras casas, son ellos los encargados de levantarnos la frente y decirnos a los ojos “papá, tu eres humano, también te puedes equivocar”, es entonces cuando tomamos fuerza y seguimos con nuestra pasión.

Cuando contentos, radiantes, llenos de ganas de contar lo vivido, alegres por saber cumplir nuestro deber en esa tarde, llegamos a nuestras casas, son ellos los que entusiasmados, esperan nuestras palabras, nuestras anécdotas, nuestra dicha.

Es que es así, de simple y de complejo, de solitario y dichoso.

Este mal necesario, le da a la sociedad la oportunidad de descargar sus frustraciones, es así, asumimos nuestro papel en la sociedad, pero no podemos permitir la bajeza, la intolerancia, los abusos, los disparates, la violencia, la delincuencia, que muchas veces se ve en un encuentro deportivo.

Somos, con el perdón de los profesionales en la materia, psicólogos de la sociedad. Recogemos todas sus broncas, quejas, angustias, frustraciones.

Nuestros reglamentos nos otorgan poderes casi que totales, a tal punto, dentro de nuestras competiciones, de tener más poder que cualquier presidente de estado, sin embargo y como respuesta, somos el poder menos respetado, una autoridad que parece ser cuestionada ferozmente en cualquiera de nuestras decisiones.

He sido protagonista de grandes batallas dentro de un terreno de juego, he visto a jugadores golpearse hasta perder la conciencia de su oponente, he presenciado parcialidades enteras golpeando a equipos contrarios, he sido testigo de parciales disparando sus armas de fuego contra la parcialidad contraria, he visto peleas de arma blanca entre parciales de distinta y de la misma institución, he vivido atropellos contra las fuerzas del orden público, he visto descargar la furia de las fuerzas del orden público contra parciales de un equipo, he presenciado ya tantos sin sentidos, que de solo recordarlos aún me provocan temblores y tristeza.

Nuestro deporte, el deporte rey, mezcla de vida y magia, pudiendo destacar y hablar de grandes jugadores, de grandes jugadas o goles, de dejar correr las letras en elogios, no, tenemos que hacer un párate en este punto negro de sus facetas. Yo me pregunto ¿Por qué?

Que le pasa a las personas, que le pasa al mundo, porque esto no es un mal local, no, esto es mundial, esto parece ser contagioso, se nos pega todo lo malo y generamos nuevas cosas malas para que se les pegue a los demás.

Es cierto que la violencia en el deporte es difícil de controlar, pero, yo pregunto, se toman las medidas necesarias para controlarla?, y las medidas que se toman, son las correctas?

En países como Argentina, los dispositivos de seguridad son muy grandes, las parcialidades son escoltadas desde su propia ciudad hasta la puerta del estadio mismo (patrulleros, motos, helicópteros), mientras se custodia, se controla. Es este método una forma de terminar con la violencia?, pues creo que no, pero por lo menos se denota un interés por tenerla controlada y llevar a los verdaderos incorregibles a la cárcel.

En otros países se han endurecido las penas por violaciones a las normas del orden público en espectáculos deportivos, llegando así a disminuir el número de incidentes.

Pero hay ejemplos que no me convencen, en ciertos países parece que la única forma de controlar la violencia es la de prohibir. Prohibir todo lo que pueda generar violencia o ser utilizado como acto u objeto de violencia.

Un día, de lluvia intensa, tras el transcurso de un partido, un espectador lanzo un paraguas cerrado a uno de los árbitros asistentes, sin duda que este hecho es repudiable, pero considero aún más repudiable la prohibición de entrar a los campos de fútbol con paraguas, luego de aquel suceso.

Otro día un furioso parcial, saco las baterías de su radio portátil y se las tiró al árbitro del partido, claro está que con la distancia la puntería puede fallar y no pudo tener tan mala suerte que le pegó en la cabeza de uno de sus propios jugadores. Desde ese día ya no se pueden llevar radios a los estadios.

Hubo una época en donde las gradas y sus más aferreos seguidores se poblaron de banderas con sus astas apuntando al cielo y flameando los colores de su equipo, hasta que un día un problema entre un parcial y un agente policial se degenero en una gran batalla y las famosas astas fueron utilizadas como lanzas y palos improvisados contra la policía. Ese fue el fin de las banderas al cielo.

Hace ya algunos años, me apresuraba a salir al campo y ser junto a mis colaboradores los primeros en ingresar al terreno de juego, no quería perderme ese recibimiento que le brindaba la hinchada a sus jugadores, con sus papeles, sus bombas de estruendo, sus bengalas, mezcla de carnaval y gloria, era un momento único, luces y ruido, aplausos y cánticos, sin duda que esos momentos solo se pueden vivir hoy por hoy en pocos sitios, porque desde que nos ganaron los imprudentes y los incultos, hemos perdido parte de ese momento. Ya no hay bombas de estruendo, ya no tenemos luces, porque algún temerario los uso como armas y a un inculto incapaz de controlar esa situación se le ocurrió prohibirlas para todos los eventos deportivos.

Déjenme decirles una cosa, la palabra Fútbol, se escribe con mayúsculas, Fútbol es sinónimo de fiesta, pasión, identidad, gloria, eternidad, idioma, clase, deporte y humanidad.

Ya no le quitemos más cosas al Fútbol y seamos más honestos con nosotros mismos, comprendamos que disfrutamos con el deporte Rey, que vibramos, sentimos lloramos y nos identificamos, pero también seamos consientes de que de nosotros mismos depende que siga siendo mágico, igualitario, captador de talentos, nexo entre la pobreza extrema y la gloria absoluta.

Comprendamos que no es malo, que nos gusten otros colores, de eso se trata si no que gracia tendría un encuentro si todos pensáramos o sintiéramos igual, comprendamos que un árbitro se puede equivocar, es humano, no es que sea malo, simplemente es humano, puede tener un buen día o un mal día como cualquier jugador, pero les aseguro, salvo en raras excepciones que jamás se equivocará premeditadamente.

Seamos todos un poco más tolerantes, sepamos dar a cada cosa su sitio y no utilicemos el deporte para canalizar nuestras frustraciones personales, pensemos que tenemos otros medios para encontrar la paz interior, antes de causar un daño a una persona, a una sociedad o a un deporte entero.

Vamos a darnos cuenta de que una competición es solo eso, una justa para determinar quién es el mejor en ese momento en determinada disciplina justo ese día. Y no una proyección de futuro para las grandes cosas. Los triunfos vienen solos si se acompañan de trabajo, disciplina y constancia, no porque gritemos más o menos o tratemos a un niño como adulto. Los niños en edades tempranas ven en el deporte una forma de integrarse y los adultos algunos se encargan de apartarlos y tratarlos como genios. Por favor, dejen que los niños aprendan y se diviertan y sáquenle la presión de ser los mejores ante los ojos de los padres, se evitarán grandes frustraciones y por sobre todas las cosas lograran que sus hijos den lo mejor de sí, aunque no sean los mejores, aunque no destaquen, siempre es importante dar lo mejor de uno mismo antes que fingir ser quien no se es para contentar a quien no te comprende.

De una vez por todas y  todos juntos, Madres, Padres, Dirigentes, Entrenadores, Delegados, Árbitros, digámosle todos juntos, NO A LA VIOLENCIA, NO A LOS INSULTOS, NO A LA DISCRIMINACIÓN, NO A LA INTOLERANCIA.

Y que viva el deporte por el deporte mismo.

 

Héctor Daniel Tedesco

Árbitro de Fútbol.

 
Jornada `Deporte y no violencia´. PDF Imprimir

El colegio Gredos San Diego Moratalaz combate los hábitos violentos en el
deporte con la celebración de la jornada ‘Deporte y no violencia’



Cuatro ponencias de media hora con expertos de reconocido prestigio de
toda España conforman la jornada que se celebra en la tarde del próximo 7
de mayo (de 17:30 a 20:30 horas).

Paralelamente se realizarán talleres prácticos con los niños y niñas que
asistan a la jornada con el fin de enseñar nuevas posibilidades de deporte
y educación física sin violencia.


Madrid, 27 de abril de 2009.- Para adquirir hábitos que supriman
definitivamente la violencia en el deporte y crear un foro permanente de
discusión y aprendizaje en el deporte concebido como ámbito de educación
en valores, donde la persona puede desarrollarse integralmente,
divertirse, jugar, compartir, solidarizarse y valorarse a sí misma y a los
demás, el colegio Gredos San Diego Moratalaz ha organizado en el Salón de
Actos del centro la I Jornada Deportiva Colegio Gredos San Diego ‘Deporte
y no violencia’.

Cinco concisas ponencias de media hora de duración con expertos en
pedagogía deportiva de toda España y de diferentes ámbitos de trabajo y
actuación servirán en la tarde del próximo jueves 7 de mayo para debatir
la creencia social de que la violencia es inevitable y mostrar que es
posible hacerla retroceder y superarla.

Paralelamente a las ponencias, que introducirá a partir de las 17:30 horas
el director del colegio Gredos San Diego Moratalaz, Rubén Cruz, se
desarrollará un taller práctico para los niños y niñas que asistan a las
jornadas con el fin de enseñar nuevas posibilidades de deporte y educación
física sin violencia.

La inscripción es gratuita y concluirán sobre las 21 horas con la lectura
de una síntesis elaborada con las expresiones comunes y complementarias
que se extraigan del conjunto de ponencias.

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DÍA: Jueves, 7 de mayo
HORA: De 17:30 a 20:30 horas.
LUGAR: Salón de Actos del Colegio Gredos San Diego Moratalaz (C/ Luis de
Hoyos Sainz, 170 – Madrid). Tfo. 91.772.38.11

Para más información:
Javier Verdejo (maestro de Educación Física en el colegio Gredos San Diego
Moratalaz). Tfo: 665.84.56.19 / e-mail:
Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla


PONENCIAS Y PONENTES:

17:40 a 18:10 h. ‘La violencia en el deporte’. Marta Carranza
(Subdirectora de Promoción Deportiva y Deporte Paralímpico del Consejo
Superior de Deportes).

18:10 a 18:40 h. ‘Deporte y violencia: Educación para la paz’. Ignacio
Duralde (Coordinador del programa Madrid Olímpico de la Comunidad de
Madrid).

Descanso (18:40 a 19:00 h.)

19:00 a 19:30 h. ‘El deporte como un escaparate donde manifestar la
violencia’. Michiyo Meguro (Licenciada en psicología y experta en
violencia de género).

19:30 a 20 h. ‘Deporte y no violencia’. Ramón Rojas (Director del Servicio
de Deportes de la Universidad La Laguna y miembro del ‘Foro Humanista de
Educación’ y de ‘Mundo sin guerras y sin violencia’).

20 a 20:20 h. Preguntas y coloquio.

 
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