DEPORTESININSULTOS

POR LA DIGNIDAD DEL ÁRBITRO Y DEL DEPORTE (II)
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Escrito por Ángel Andrés Jiménez Bonillo   

28 / 02 /2007


Hace unas semanas el fútbol mundial miraba (más triste que asombrado,
desgraciadamente) hacia Italia. Cientos de personas que quizás se consideran
a sí mismas amantes del deporte protagonizaban un capítulo más de la
historia negra de lo que no debe asociarse con el deporte.

Ni que decir tiene que este tipo de sucesos son lamentables e inadmisibles,
pero creo que es un error echarnos las manos a la cabeza solamente cuando
hay víctimas mortales (sin duda, lo más desagradable que podemos
encontrarnos, nadie lo niega).

Si queremos un deporte sano, hemos de procurar atacar y atajar los síntomas
de sus posibles enfermedades desde el principio. No podemos permanecer
callados ante los insultos reiterados a árbitros o jugadores; ante los
constantes enfrentamientos (verbales y no verbales) entre las aficiones;
ante las declaraciones fuera de tono de los directivos y de los deportistas.
Si callamos ante estas situaciones y las permitimos, debemos ser conscientes
de que eso acabará siendo el germen de desgracias mayores. Es como decirle a
alguien que no puede matarnos, pero sí insultarnos o pegarnos unos guantazos
cada vez que le venga en gana.

Cuando una sociedad empieza a permitir fisuras en el entramado de valores
que la sustenta, está condenada a morir, y no porque nadie venga de fuera a
matarla, sino porque no ha sido capaz de mantenerse firme y sólida.

Si los intereses económicos y el miedo a tomar decisiones importantes pesan
más que la educación y la verdad, preparémonos para lo peor. Y no sólo en el
deporte.

Ángel Andrés Jiménez Bonillo, árbitro de fútbol adscrito a la Delegación
Costa del Sol.