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Se han producido, desgraciadamente, dos nuevas agresiones físicas a árbitros de fútbol: una en San Antonio de Benagéber (Valencia), en un partido de categoría regional, y otra en Cartagena (Murcia), en un partido de juveniles (en esta última el árbitro ha sufrido fractura de mandíbula). Los responsables de www.deportesininsultos.com lamentamos lo ocurrido y seguimos apostando por un trabajo serio y decidido de todos los que amamos el deporte para acabar con este tipo de comportamientos. ¿Las armas? Para empezar, la condena enérgica por parte de todos (clubes, árbitros, aficionados, medios de comunicación, federaciones deportivas, organismos políticos, etc.), iniciativas para la educación en valores a través del deporte y sanciones ejemplares (no sólo deportivas). Debemos luchar contra la violencia (del tipo que sea) en nuestro deporte para que éste siempre pueda ayudarnos tanto en lo individual como en lo social. Todos albergamos la ilusión de que nuestros jóvenes familiares que empiezan a entrenarse en un equipo lleguen a jugar al más alto nivel. Pero no podemos pensar que ése es el objetivo primordial de la práctica deportiva. El mes pasado, después de presenciar la final del Campeonato de Andalucía de Balonmano (en su categoría cadete femenino), en la que participaba el equipo del centro educativo en el que trabajo (Colegio Maravillas, en Benalmádena), me acerqué al vestuario de los árbitros para felicitarlos por su labor. Al presentarme como profesor del citado centro, los colegiados me pidieron que les diera la enhorabuena a los responsables del equipo por su ejemplar comportamiento (el de las chicas y el de los propios responsables), cosa que afirmaban como habitual en todos los equipos del centro. Yo no soy entrenador de ninguno de ellos, pero la alegría que sentí fue, igualmente, enorme (no sólo como profesor de las chicas, sino también como deportista). Nuestras jugadoras habían perdido la final, cosa que ya se sabe que puede pasar (es parte del juego) y que, en el fondo, no es tan importante. Lo que sí es trascendental es la opinión de esos árbitros. Porque el día de mañana, cuando ellas tengan que buscar un trabajo y sean madres que eduquen a sus hijos, el resultado de la citada final no creo que tenga mucho peso; pero su formación humana sí será decisiva. De la misma forma, a los familiares del árbitro que tendrá que ser operado de la mandíbula (así como al propio árbitro y a cualquier persona con algo de sentido común), poco les importará el resultado del partido en el que fue agredido. Ayer ganó el Atlético de Madrid una final continental. Deseaba que lo hiciera. Pero deseo mucho más que llegue el día en que no se produzcan agresiones físicas o verbales en los eventos deportivos (esto significaría una gran victoria de todos). Al menos, que llegue el día en que alguien grite, por ejemplo, "árbitro, hijo de p...", y los aficionados de alrededor muestren su indignación; que llegue el día en que, ante la más mínima falta de respeto, la repulsa sea general e inmediata. Con la violencia, por mínima que sea la muestra, no se puede ser tolerante.
Ojalá se recuperen pronto los compañeros y no haya que escribir nunca más sobre hechos como éstos. Ángel Andrés Jiménez Bonillo, árbitro de fútbol y uno de los responsables de www.deportesininsultos.com 13 de mayo de 2010.
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